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Masonería

1) ¿CÓMO EMPEZÓ LA MASONERÍA?

La masonería comenzó en los siglos 16 y 17 con los albañiles ingleses que venían del campo a las ciudades para construir las grandes catedrales. Estos albañiles, que trabajaban cortando piedra, se llamaban en inglés “masons”.

Por no tener amigos en las ciudades, formaban algo así como sindicatos. Probablemente a causa de que en esa época poca gente podía leer ni escribir y también para que sus jefes, que les oprimían, no se enterasen de sus reuniones, estos grupos de hombres se identificaban por medio de señales y símbolos: apretones de mano, el martillo y el cincel y la escuadra y el compás.
Muchas cofradías con ritos, secretos y poderes muy parecidos a la masonería ya habían surgido en Europa, en los siglos 14 y 15.

RITOS, SECRETOS Y SIMBOLOS

A lo largo de los siglos, los varones desarro- llaron un sistema muy particular, en que los miembros iban escalando y progresando en base a ritos, señales, juramentos y sendas vestimen- tas, la mayoría de ellas provenientes de las religiones del Cercano Oriente, es decir, de Babilonia y Egipto.
Los dioses de esa época prebíblica no eran ni más ni menos que figuras del ocultismo, paganismo e idolatría: el sol, las estrellas, víboras, ángeles falsos y espíritus guía.
Muchos de los ritos tenían su origen en una fascinación con el templo de Salomón por haber sido éste construido por albañiles especialmente dotados. Esta masonería absorbió la influencia de la masonería del continente europeo en un período cuando la misma se veía muy atraída por el ocultismo.
Al mismo tiempo, por su conexión original con la construcción de la iglesia cristiana, incluía una combinación impía y fatal de los dioses falsos de Babilonia con verdades importantes de la vida de Cristo. Lo mismo ocurre hoy en día con nuevos movimientos como la Nueva Era.

2) CRECIMIENTO

El deseo de conocimiento y poder son parte de la naturaleza humana. Dice Derek Prince que si no se pueden alcanzar por medios normales, muchas personas se vuelven a lo sobrenatural y caen en “la trampa en que el diablo los tiene presos” (2 Tim 2:26). Así sucede con los masones. Su mayor época de crecimiento fue durante los siglos 18 y 19 y, en Europa, después la Segunda Guerra Mundial.
La razón principal de su crecimiento fue la falta de oportunidades para reunirse en sano compañe- rismo y también la ausencia de confianza en las iglesias, donde muchos no encontraban un compañerismo genuino ni había una proclamación amplia del evangelio.
Las logias son como clubes varoniles. Durante épocas de inmigración a países como los de Sud América, los hombres encontraban allí amistad y acercamiento, como así también oportunidades para avanzar y mejorar en sus negocios. De esta forma la masonería se fue esparciendo por todo nuestro continente.

¿CÓMO AFECTA A LAS PERSONAS LA MASONERIA?

Por sus raíces ocultistas y sus actividades secretas, es evidente que la masonería se opone a lo que nos enseñan las Escrituras. Dice la Biblia que no tenemos que estar involucrados con las obras secretas de la oscuridad (2 Cor 6:14, Efes 5:11) ni con ídolos (Deut. 5:8). Si traspasamos los límites que Dios nos impone, perdemos el privilegio de Su protección y quedamos expuestos a los efectos de la oscuridad.

Algunos efectos notables de la masonería en la familia a través de las generaciones son:

* Enfermedades crónicas y accidentes. La muerte prematura de hombres. Suicidio. Cáncer. Esterilidad. Abortos no provo- cados. Dolencias. Alergias
* Problemas de relacionamiento. Quebrantamiento de matrimonios y alienación de familias. Divorcio. Enojo extremo y profundo, dureza emocional, rigidez
* Problemas de conducta (en menores de edad o adultos). Drogadicción, alcoho- lismo
* Sentimientos de vergüenza, humillación en las relaciones y en los negocios, temor.
* Falta de empleo y fracasos en los negocios. Problemas económicos persistentes
* Problemas espirituales. Incredulidad, duda, apatía espiritual, especialmente hacia un cristianismo auténtico

Estos efectos pueden existir en personas y familias que ya entregaron sus vidas a Cristo hace años. Aunque Jesús nos liberó del efecto de la maldición de la ley (Gal. 3:13), aún hoy mucha gente sufre los efectos de ataduras espirituales que no fueron renunciados en el nombre de Jesús. Romper las maldiciones, por obediencia, da lugar a la bendición de Dios (Deut 28:2-13).

3) ¿HAY LIBERACIÓN PARA LOS AFECTADOS?

Hoy, gracias al Señor, sí hay liberación y esperanza para cualquier persona ligada a la masonería, ya sea por ser o haber sido un masón o por tener un pariente masón. Consiste en un ministerio sencillo pero detallado en el que se deshacen dichos juramentos y ritos. Al renunciar a éstos, cualquiera que haya sido afectada por la masonería puede ser liberado.

La experiencia ha demostrado que es importante nombrar específicamente y rechazar los dioses falsos asociados con la masonería. Pueden acceder al ministerio tanto hombres como mujeres, también en representación de otros miembros de su familia.

Si desea recibir más orientación sobre este ministerio, ponerse en contacto con:

e.mail: correo@anglicanos.net

Fuentes de información adicional sobre la masonería (en inglés):

www.freedom-ministries.com